Descarboxilación del cannabis: qué es y cómo se hace



El proceso de descarboxilación del cannabis ha sido objeto de un creciente interés por parte de la comunidad cannábica durante los últimos años, sobre todo coincidiendo con el auge de los comestibles ricos en cannabinoides y terpenos. Y es que, no en vano, es la manera de asegurarse de que los principios activos presentes en dichos comestibles estarán en su forma "activa", dicho de otro modo... tendrán efecto y, por tanto, el usuario podrá beneficiarse de sus propiedades.

Las flores del cannabis fresco están repletas de cannabinoides y terpenos, pero los encontramos en su forma ácida (THCA, CBDA, CBGA), que de por si no tienen el efecto que mayormente desean los consumidores. Para conseguir este efecto, es necesario descarboxilar estas moléculas, eliminando el grupo carboxilo (COOH) y obteniendo así las formas activas más comúnmente conocidas por todos nosotros: THC, CBD, CBG...

En este artículo profundizamos en el interesante proceso de descarboxilación y os contamos varias maneras de realizarlo.


Cómo se produce la descarboxilación

Una vez tenemos nuestra planta seca, y a medida que se va curando, los cannabinoides que estaban en forma ácida se van descarboxilando de forma natural, principalmente debido al contacto con el aire y a las altas temperaturas. Por eso podemos notar cómo nuestros cogollos ganan en potencia una vez los tenemos curados, pero eso solo ocurre en una pequeña proporción de los cannabinoides que contiene, mientras que la mayor parte de estos cannabinoides seguirán en su forma ácida.

La descarboxilación necesita de temperatura para que se produzca; un ejemplo de este proceso que es conocido por todos es el de encenderse un porro. En este momento, iniciamos una fuente de calor que hace posible el proceso, aunque de una forma bastante agresiva ya que se llega a una temperatura mucho más caliente de lo se que debería y desperdiciamos gran parte de estos cannabinoides. Por este motivo, sabemos que se aprovecharán mucho más los cannabinoides usando un vaporizador de cannabis, que trabaja a temperaturas más bajas y sin llegar a la combustión.

La temperatura idónea para que esto ocurra es entre los 100°C y 120°C, con una exposición de entre 30 minutos a una hora para conseguir una buena descarboxilación. En general, una temperatura más baja y mayor tiempo preservará mejor los terpenos, siempre intentando no superar esa temperatura ya que los cannabinoides y terpenos empezarían a ser volátiles y perderíamos tanto potencia como propiedades organolépticas en el producto final. Si superamos los 150°C podemos llegar a arruinar por completo nuestras flores ya que prácticamente todos los cannabinoides serían evaporados. De esto son buenos conocedores los usuarios de vaporizadores de gama alta, donde puedes elegir temperaturas distintas y así experimentar distintos efectos y sabores de tus mismas flores.



¿Por qué descarboxilamos el cannabis?

Al realizar este proceso conseguimos que los cannabinoides sean más fácilmente asimilables por nuestro organismo, y en consecuencia conseguimos un mayor efecto. Es por esta razón que para algunos consumidores de cannabis medicinal puede que no sea interesante descarboxilar los cogollos, ya que de esta forma pueden usar la hierba fresca sin tener el efecto narcótico; no obstante, el precio a pagar es no poder beneficiarse de alguna de sus principales propiedades medicinales, como reducir las náuseas o el aumento del apetito.

Por otra parte, y como ya hemos comentado anteriormente, si queremos que tengan el efecto deseado es primordial descarboxilar el cannabis para hacer comestibles con fines tanto recreativos como - en muchos casos - medicinales, así como para elaborar cremas, ungüentos o aceites destinados al uso tópico.

Métodos para descarboxilar el cannabis

A continuación os presentamos algunas de las maneras de descarboxilar el cannabis más comúnmente utilizadas. Como veréis, la mayor parte de ellas ¡pueden hacerse en casa sin problema alguno!

La mantequilla de cannabis

En términos generales, cuando se prepara una mantequilla de cannabis ocurren dos cosas: por un lado, estamos de hecho descarboxilando los cogollos, ya que la temperatura de cocción está sobre los 100°C; por otro lado, se están disolviendo los cannabinoides presentes en las flores con las grasas de la mantequilla, de manera que el producto final tendrá el efecto que deseamos. Es interesante dejar los cogollos en el agua hirviendo unos 45 minutos para así asegurar una descarboxilación más eficaz. Podéis consultar una sencilla receta de mantequilla de cannabis en el siguiente enlace:

https://www.alchimiaweb.com/blog/mantequilla-marihuana/

Infusión de cannabis en aceite

En este caso, ocurre el mismo proceso que con la mantequilla: al calentar el aceite junto a la materia vegetal, se disuelven los cannabinoides en las grasas del aceite sólo con dejar los cogollos en el aceite deseado a fuego suave. En este caso se debe controlar muy bien la temperatura, ya que el aceite subirá de temperatura mucho más rápido que el agua. Para este caso, y siempre que sea posible, es mejor partir de material semi-descarboxilado (como por ejemplo cogollos curados) y así no tener que calentar durante mucho tiempo el aceite, lo que hace más difícil controlar la temperatura.

Esta preparación es muy interesante ya no solo por sus posibles aplicaciones en cocina, sino también para preparar aceites de uso tópico. para ello, se usará algún aceite vegetal de consistencia mas dura que la del de oliva o girasol, como el aceite de coco. Además, si se desea se puede añadir algún otro aceite esencial adecuado para la patología que se quiera tratar.

Descarboxilación de cannabis en el horno

El horno es otra opción muy usada y que casi todos tenemos a mano en casa. En este caso, la temperatura adecuada es de unos 100°C, aunque cabe aclarar algo importante: por supuesto, nuestros hornos domésticos no son aparatos de laboratorio, y por lo tanto tienen una variación de unos 15 °C más o menos respecto a la lectura de su termostato. De esta forma, es muy aconsejable usar un termómetro de horno que sea resistente al calor para medir la temperatura real dentro del horno, ya que podríamos perder parte de nuestros cannabinoides si trabajamos a una temperatura incorrecta.


El proceso es simple: troceamos un poco las flores para aumentar la superficie de contacto con el calor y las colocamos en una bandeja sobre una hoja de papel para extracciones. Precalentamos a 100ºC y los dejamos durante unos 45 minutos. Los dejamos enfriar, y ya están listos para su uso!

Como ya sabréis si habéis utilizado este sistema, uno de sus pocos inconvenientes es el intenso olor; poner cogollos en el horno puede ser algo apestosamente delicioso para algunos, pero no a todos gusta el olor a cannabis! En más de un bloque de pisos podríamos tener un verdadero problema, así que proponemos otra opción:

Podemos hacer el mismo proceso pero colocando las flores dentro de un tarro de cristal resistente al calor (lo ideal, como no, sería material de laboratorio). De esta manera los terpenos que se volatilizan se quedaran en el interior del bote y no tendremos el problema del olor. Aquí la diferencia la tenemos en que la superficie de contacto de la hierba con el calor se minimiza, así que la tendremos que dejar más tiempo, en este caso la dejaremos una hora, y cada 15 minutos la moveremos un poco para que el calor se distribuya lo más homogéneamente posible. Después de una hora lo dejamos enfriar y lo envasamos para su futuro uso.

Cocinar cannabis al vacío

Aquí jugamos a ser cocineros con estrella! La cocina al vacío o sous-vide es una técnica que se viene usando desde ya hace un tiempo en cocina y que consiste en cocinar los productos a baja temperatura y durante largos periodos de tiempo, poniendo el producto dentro de una bolsa sellada. Con esta técnica se conservan los sabores y se obtienen unas texturas verdaderamente delicadas.


Si disponemos de un Sous-vide o tenemos un termocirculador porque somos muy amantes de la cocina, también podemos usar esas técnicas para conseguir una descarboxilacion muy eficiente del material mientras conservamos al máximo su aroma y sabor.

Para este proceso picaremos los cogollos y los colocaremos en la bolsa de vacío, dejándolos bien sellados e intentando dejarlo todo lo más plano posible para incrementar la superficie de contacto. Los dejaremos al baño maría con el termocirculador o sous-vide durante 90 minutos y, como siempre, lo dejaremos enfriar antes de utilizarlo o envasarlo para más adelante.

Como podéis ver, existen muchas formas de descarboxilar el cannabis de manera correcta y eficiente... no dudéis en compartir con todos nosotros vuestras dudas o técnicas favoritas para hacerlo!

Buenos humos!!!



Fuente: https://www.alchimiaweb.com/blog/descarboxilacion-cannabis/

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